Una herramienta de inteligencia artificial puede resumir un documento, localizar información y generar una respuesta en segundos. Queda una pregunta que no deberíamos delegar con tanta facilidad:
¿Esa respuesta es realmente buena?
Para saberlo necesitamos comprender lo que leemos, relacionar información, valorar las fuentes y detectar cuándo una conclusión resulta convincente en la forma, pero débil en el fondo. De ahí que me interese PISA 2025 más allá de las clasificaciones y las puntuaciones. La cuestión de fondo es otra: qué capacidades necesitamos conservar y reforzar cuando acceder a una respuesta resulta cada vez más fácil.
Leer no es solo localizar información
Durante mucho tiempo hemos asociado la comprensión lectora principalmente con el ámbito escolar. Hoy también se ha convertido en una competencia digital y profesional.
Cada vez que consultamos una noticia, interpretamos un informe o revisamos una respuesta generada por IA, estamos leyendo. Y no basta con reconocer las palabras.
Tenemos que preguntarnos:
- ¿De dónde procede esta información?
- ¿Qué contexto falta?
- ¿La conclusión se sostiene?
- ¿Qué otras fuentes debería contrastar?
Esa es la diferencia entre recibir información y formar criterio.
La paradoja de la IA
La inteligencia artificial reduce considerablemente el esfuerzo necesario para producir y procesar información. Precisamente por eso, aumenta el valor de saber evaluarla.
Una respuesta puede estar perfectamente redactada y ser incorrecta. Un resumen puede omitir el dato decisivo. Una explicación puede sonar segura sin estar suficientemente respaldada.
Por eso, aprender a utilizar la IA no consiste únicamente en redactar mejores prompts. También exige lectura, contexto y juicio.
Un reto educativo, pero también profesional
Esto afecta a docentes y estudiantes, pero no termina en el aula.
Un profesional necesita saber cuándo una síntesis ha simplificado demasiado un problema. Un creador de contenidos debe distinguir entre producir más texto y comunicar algo realmente útil. Y cualquier persona que trabaje con información necesita conservar la capacidad de comprobar, cuestionar y decidir.
La tecnología puede ayudarnos en todas esas tareas. Lo que no debería hacer es volverlas innecesarias.
Leer deprisa no siempre significa comprender mejor
PISA 2025 también presta atención a cómo leen los estudiantes, no solo al resultado final. Los datos apuntan a dificultades en tareas que exigen detenerse, relacionar información y reflexionar sobre lo leído. También se observa una preocupación por respuestas demasiado rápidas a preguntas difíciles.
No creo que esto permita culpar sin más a la IA, las pantallas o las redes sociales. Sería una conclusión demasiado cómoda y los datos no justifican algo tan simple. Pero sí plantea una pregunta útil:
¿Estamos entrenando lo suficiente la capacidad de leer con atención?
En un entorno que premia la velocidad, detenerse también puede ser una competencia.
Aquí los clubes de lectura siguen teniendo sentido
Y no todo requiere una solución tecnológica. Docentes, familias, formadores y clubes de lectura pueden seguir ofreciendo algo muy sencillo y muy valioso: espacios donde una persona tenga que leer, escuchar otra interpretación, volver al texto y explicar por qué piensa lo que piensa.
Un club de lectura no sirve únicamente para leer más libros.
También ejercita la conversación, la interpretación y la capacidad de defender una idea a partir de lo que realmente dice un texto. Eso tiene mucho que ver con el pensamiento crítico. Y también con la forma en que deberíamos utilizar la inteligencia artificial.
Lo que merece la pena conservar
Las herramientas cambiarán. Dentro de cinco años utilizaremos plataformas distintas y, probablemente, mucho más capaces. Pero algunas competencias envejecen bastante mejor: leer, comprender, preguntar, contrastar, razonar y comunicar.
La IA puede ampliar esas capacidades. Mi preocupación empieza cuando dejamos de ejercitarlas porque una herramienta puede ofrecernos una respuesta antes de que hayamos formulado bien la pregunta.
Quizás esa sea una de las ideas más útiles que podemos extraer de PISA 2025:
Cuanto más fácil resulta obtener respuestas, más importante resulta aprender a juzgarlas.
Fuentes
OECD (2026), PISA 2025 Results (Volume I): Future-Ready Students. OECD Publishing.


