Lanzar una web de copywriting siempre da vértigo. Hacerlo ahora, con la inteligencia artificial en todas partes, todavía más. ¿Para qué abrir una página de copywriting si hay máquinas que redactan más rápido que cualquiera?
Lo descubrí en el proceso: la velocidad no lo es todo. La IA genera textos correctos, pero sin dirección. Copia, pega, rellena. Lo que falta es el criterio, la mirada que conecta lo que se escribe con lo que realmente importa. Una web no es solo diseño ni párrafos bonitos. Es la forma de contar qué haces, a quién ayudas y por qué deberían escucharte.
Mi web es eso. Una apuesta por el copywriting con propósito, en diálogo con la IA pero no en guerra con ella. La máquina acelera, yo marco el rumbo. Y ahí está la diferencia.
Consistencia en 2026: 3 decisiones y 5 reglas prácticas
Una nota breve de cierre de año: foco, consistencia y reglas prácticas para trabajar mejor en 2026 sin dispersión.




